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Homenaje

La música es el alma de los pueblos, aseguró José Martí.

México y Cuba comparten una misma alma musical. Históricamente, la convergencia de culturas mestizas sobrevivientes a la esclavitud y la explotación, encuentran su identidad en la música, manifestación que construyó puentes emocionales entre México y Cuba.

Algunos ejemplos sobresalientes de México a la Isla: Juventino Rosas, Jorge Negrete, Pedro Infante, Pedro Vargas, Agustín Lara y José Alfredo Jiménez.

Y de Cuba hacia México: Acerina, Matamoros, Pérez Prado, Benny Moré, Compay Segundo, Pablo Milanés y Silvio Rodríguez; entre otros. En esta singularísima relación se ilumina con luz propia el genio de Enrique Jorrín y su sabroso Chachachá, ritmo bailable nacido en Cuba y consolidado en tierra azteca y de aquí para el mundo.

Jesús Enrique Jorrín Oleaga fue el menor de seis hijos, nació el 25 de diciembre de 1925, en Candelaria, Pinar del Río; población cubana con producción azucarera y permanente ambiente cultural y festivo. Sus padres fueron Mercedes Oleaga y Miguel Jorrín. A tierna edad Enrique eligió el violín como su instrumento musical y tuvo como maestro a su propio padre, de oficio sastre y clarinetista consumado.

La familia Jorrín emigró a La Habana en 1930. Para 1938, cuando Enrique contaba con doce años, escribió su primera composición titulándola: Osiris, danzón con el que inició una larga lista de creaciones.

En 1944, con diecinueve años, ingresó a la orquesta Hermanos Peñalver, más tarde con los "Hermanos Contreras", luego "La Ideal". Finalmente su talento lo llevó a ser parte de la prestigiada orquesta de "Arcaño y sus maravillas". Fue entonces que decidió abandonar el bachillerato y dedicarse de tiempo completo al violín y a la música.

En 1946 y hasta 1954 asumió la dirección de la afamada orquesta "América", periodo especialmente fecundo en el que en 1951 nació para el mundo el Chachachá.

La composición "Nunca", creada en 1926 con música de Guty Cárdenas y letra de Ricado "El Vate" López Méndez, inspiró primero a Agustín Lara su ópera prima "Imposible". Y fue la pieza clave que retomó Jorrín para crear, a final de la década de los cuarenta, su primer Chachachá: "La Engañadora" Obra registrada en 1951 y grabada en 1953 en un mismo disco con otra joya musical "Silver Star"; bajo el sello PANART. Esto fue un éxito colosal, alcanzó el primer lugar nacional y fue fenómeno continental. Como agradecimiento la disquera le otorgó al creador del Chachachá el distintivo PANART-AVANCE.

Este capítulo cambió la vida profesional Enrique Jorrín, ya se le reconocía como creador de este género musical cantable y bailable. Para Cuba significó el inicio de una nueva era en la música popular.

Enrique Jorrín contaba solo veintiocho años de edad cuando fundó su "Orquesta Jorrín", el 8 de mayo de 1954. Poco tiempo después viajó en gira a tierra azteca y constató que el Chachachá ya se escuchaba y bailaba en México. En este país se le recibió con tal distinción que el 12 de diciembre de 1955 se le otorgó el honor de ser abanderado con el estandarte de la Guadalupana y se le invitó a interpretar las mañanitas a la virgen de Guadalupe, sellando con ello una eterna relación.

El Chachachá y su creador se dispusieron a la conquista del mundo. El 1º de enero de 1959, al triunfar la revolución cubana, Jorrín inició su consolidación como embajador de la cultura cubana. En 1964, actuó en Canadá, Dakar, Senegal, Guinea, Ghana. Diarios continentales ofrecieron la crónica noticiosa.

Jorrín y el Chachachá, habían conquistado aquélla lejana geografía, juntos hicieron historia en Mali, Marruecos, Argel, Bulgaria, Praga y Checoslovaquia.

Un gran baúl lleno de obsequios y recuerdos hoy forma parte del Museo de Candelaria, erigido en su honor. En La década de los ochentas, Jorrín concretó su carrera musical con conciertos en el primer congreso de la Central de Trabajadores de Cuba. Recibió La Orden Nacional Raúl Gómez García, la Orden Félix Varela de Primer grado, la más alta distinción del Ministerio de Cultura de Cuba. Paralelamente, a principios de la década de los 60´s y en consecuencia al aislamiento ordenado por el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica contra Cuba, trató de aislarse a la música de la isla a nivel mundial, su difusión en México quedó prácticamente cancelada La afectación cultural alcanzó a los países que se alimentaba de ese manantial sonoro. Sin embargo la fuerza de la música, rompió esta barrera y tras veinte años de ausencia en México, en la década de los 80´s, el Chachachá seguía vivo. Venus Rey, líder del Sindicato Único de Trabajadores de la Música, le rindió emotivo homenaje a Enrique Jorrín y su Chachachá el 2 de marzo de 1978.

En 1980 recibió la preciada medalla latinoamericana y el diploma por el cincuentenario de la industria fonográfica mexicana. En el mismo año, la Asociación Nacional de Locutores reconoció a Jorrín por estimular el desarrollo de la industria fonográfica mexicana. Recibió también la distinción Cadena Latinoamericana de Comentaristas, por el aporte mundial a los nuevos ritmos tropicales.

Sus discos colmaron mercados especializados en el mundo entero, cada nueva producción superaba la anterior. En 1980 rompió todos los récord de venta conquistando el Disco de Oro MUSART.

En 1981, el festejo del 30 aniversario del natalicio del Chachachá, dispuso una larga gira de la orquesta Jorrín por territorio mexicano. Fue en el teatro Blanquita donde se festejó esta efeméride.

La Delegación Cuahutémoc, le otorgó la medalla de honor a Enrique Jorrín. El Instituto Mexicano del Seguro Social también le homenajeó. A este festejo se unieron el departamento del Distrito Federal y la Escuela Nacional de Música de la UNAM, reconociendo al genio musical. En el XV aniversario de Radio ABC, se le otorgó la presea APLAUSOS.

En 1978 fue seleccionado para el proyecto Estrellas de Areito, que incluyó a treinta destacadas estrellas de la música cubana, producción considerada como antecedente del actual Buena Vista Social Club.

El 22 de noviembre de 1987, Enrique Jorrín decidió actuar en su tierra natal Candelaria. Se guardan como tesoro las palabras que Jorrín expresó entonces a manera de agradecimiento e incierta despedida: "Dicen que nadie es profeta en su pueblo, yo lo soy porque ustedes me quieren y me rinden homenaje, yo estoy muy orgulloso de mi pueblo".

El 12 de diciembre, día de la Guadalupana en México, Jesús Enrique Jorrín Oleaga falleció en la ciudad de la Habana en 1987.

 
 
 

En coincidencia, el 12 de diciembre de 1902, había nacido el compositor yucateco Guty Cárdenas, autor de la música de la composición "Nunca" que inspiró en Enrique Jorrín su primer Chachachá.

En la despedida fúnebre y al pie de la tumba de Jesús Enrique Jorrín Oleaga, el musicólogo cubano Odilio Urfé, dijo: "Diremos sencilla y lacónicamente: "ha muerto Enrique Jorrín", un gran compositor cubano y de nuestra América, uno de los grandes danzoneros, creador genérico del mundialmente famoso Chachachá. Ha muerto un artista, un músico arquetipo de patriota y militante revolucionario, un compañero de ideas y luchas por la autenticidad y desarrollo progresista de la música cubana, de una concepción integral. Está de duelo, por tanto, nacional y singularmente el patrimonio universal de la música".

El espíritu de Jorrín renacerá con su Chachachá el próximo sábado 12 de marzo con la actuación de la Orquesta Suprema de Cuba, a las 8:00 de la noche, en la explanada del Jardín principal de San Miguel de Allende y en el marco del octavo CUBAFESTSMA 2011.